martes, 1 de junio de 2010

HOY ME DESPERTÉ A TU LADO...


Hoy me he despertado con una extraña opresión en el pecho, y quien sabe si también en el alma. Como últimamente tengo sueños extraños, ya sabes, por eso de la astenia primaveral y el cansancio acumulado por demasiadas horas de trabajo intelectual y por las labores del blog, al principio me ha costado un poco orientarme... Pues, aunque en el fondo me sonaban algunas de las formas y colores, incluso intuía ciertos olores, he comprendido que no estaba en mi casa...


No, no era solamente una cuestión de muebles cambiados o distintos, de paredes en color blanco con una greca azul, o del tipo de cuadros en las paredes... Tampoco de la cama, que era cómoda, mullida, o de la luz que entraba a raudales por las persianas abiertas... Eran mis propios ojos, que de repente, funcionaban como es debido, sin rastro de miopía... El mundo, maravillosamente enfocado, aparecía frente a mí...


La mayor diferencia, sin embargo, era otra... Que tú estabas durmiendo a mi lado... Tú, siempre tú, pero por una vez, realmente tú... ¡Qué hermosa estabas, en aquellos momentos, sumida en el sueño! ¡Qué bellos tus rasgos, tus ojos, por fin relajados!


Tapada, solamente, por una sábana, pues sé que la ropa te agobia de noche... Incluso así, el lienzo ponía de relieve el contorno de tus hombros, con los brazos cruzados sobre el pecho, y las manos escondidas bajo la almohada... No sé por qué, intuía que esa era tu forma de dormir, aquella con la que te sentías más cómoda, más protegida... Mis ojos han seguido recorriendo tu cuerpo, tus caderas, tus piernas... El Destino, misericorde al fin con mi pobre corazón enamorado, ha querido ofrecerme la visión de tu piel desnuda, pues tu pierna derecha asomaba por encima de la sábana, y me permitía disfrutar con tu hermosa rodilla...


Al extender la mano para acariciarte, he comprendido finalmente lo que había sucedido, pues mi piel nunca ha sido tan oscura... Sin embargo, no es algo que me haya detenido, ni mucho menos... "Carpe Diem", disfruta el momento... Y ese era, precisamente, mi objetivo.. Disfrutar contigo, de aquellos primeros minutos de una mañana de sábado, en una ciudad de la que estoy completamente enamorado, dentro de un cuerpo que no es el mío... y, sobre todo, contigo a mi lado... No he podido resistir la tentación de apartar ese mechón rebelde, que tiene la mala costumbre de enturbiar tu hermosa cara, y lenta, muy lentamente, he acariciado tus mejillas, tu pequeña naricita, y tus labios, suavemente, muy suavemente, disfrutando de cada centímetro de tu piel...


No he podido resistir la tentación de besarte, alma mía, ni de ir retirando suavemente la sábana que te cubría, tus clavículas, tus hombros, tus pechos menudos, las finas líneas de tus cicatrices, tal y como yo las había imaginado... Primero te acaricié con los ojos... después, con las yemas de los dedos... y con los labios... por todo tu cuerpo, el ombligo, y sigo bajando... ¿Cuánto tiempo llevo deseando hacer, precisamente, lo que estoy haciendo? ¿Cuántos meses llevo pensando en ti, perfectamente consciente del lugar que debo ocupar en tu vida... y tú en la mía?


Por eso, lentamente, mis labios han encontrado tus labios, y he saboreado aquél flujo intenso, vagamente afrutado... Despacio, muy despacio, he trepado por tu cuerpo, mientras tú gemías y ronroneabas como una gata, respondiendo al contacto de mis dedos, de mi piel, sobre tu cuerpo, y he encontrado sin problemas el camino en tu interior... Todavía no estabas completamente despierta, lo sé, de haberlo estado, igual no habríamos hecho el amor de aquella manera, con tanta ansia de absoluto... Y sin embargo, justo en el momento en que alcanzábamos el climax, has abierto los ojos, y has pronunciado mi nombre... El mío, no el de tu marido, sino el mío...
Nos hemos vuelto a dormir, satisfechos, abrazados... en aquella mañana de sábado... en París...
Y un rato después, me he despertado de nuevo... en mi cuerpo... en mi casa... con mi mujer durmiendo a mi lado... con el mundo levemente desenfocado... y con lágrimas atragantadas en la garganta... a medio camino entre alegría y tristeza por habernos amado...
Sé que no ha sido un sueño, pues a media tarde, cuando por fin nos hemos conectado en el chat, tus primeras palabras han sido... "Hoy tengo ganas de ti..."
Las mismas que me dijiste al oído después de amarnos...

1 comentario:

  1. Wooow.. Chico, todo eso?? Me gusta como siempre...

    Estambul
    ***********

    ResponderEliminar