miércoles, 24 de marzo de 2010

VAL DEI SPIRITI (ERITREA)


Cae la noche sobre el pueblo, abrasado por el sol hasta hace dos horas, y no hay más luz que luna y estrellas... Las puertas se abren, lóbregas, oscuras, hacia el interior de las casas, de los talleres y de las tiendas, esperando con sus alfombrasde sueños y arena y restos vegetales y polvo, a los presuntos clientes y teóricos habitantes que hace demasiados años se fueron, para no volver... o tal vez ni siquiera llegaron a habitarlo...


Lo que más sorprende en el Val dei Spiriti es la impresión de haberse quedado fijo en el tiempo, que ni siquiera el reloj de sol parece estar marcando las horas, y de hacerlo, sería la de hace más de setenta años, en 1940, cuando los ingenieros de Mussolini recrearon, a unos treinta kilómetros río abajo de Omhajer, sobre la orilla del Setit, un pueblo de la Toscana...


Gracias a centenas de fotografías, mapas, libros, los ingenieros italianos diseñaron primero y construyeron después, Val dei Spiriti, un vano intento de facilitar un buen entorno para los soldados y sus familias, primero, y luego para los colonos, dentro del Plan Maestro de Benito Mussolini para conquistar Eritrea, engrandeciendo de ese modo su imagen de Italia.


En poco más de trece meses, los arquitectos, y por supuesto, todos los trabajadores a su cargo, la mayor parte de ellos mano de obra local, lograron su función, y dejaron el pueblo listo, primero para los soldados, y luego, los colonos... Mas nadie llegó a dormir jamás en aquél despropósito, cambió el curso de la guerra, los italianos se replegaron, dejando atrás aquél pueblo fantasma, poblado exclusivamente por los espíritus de los animales que murieron en sótanos y pozos secos...


El tiempo se ha detenido para siempre en Val dei Spiriti, que con su nombre profético y su fama de lugar maldito, que ha mantenido alejados a los saqueadores de ambos márgenes del río, la frontera natural entre Libia y Eritrea, durante casi setenta años... Y allí sigue, esperando, en el limbo, con aquella vieja postal, ajada por el tiempo, donde se ve al propio río, y uno de los habitantes, como única huella de la presencia del hombre...


No hay comentarios:

Publicar un comentario