jueves, 18 de marzo de 2010

RECUERDOS DEL DIA DEL PADRE


Cada año, hay una serie de fechas que me hacen temblar, y no me refiero solamente a las vinculadas con los ausentes, santos, cumpleaños y aniversarios de la muerte de mis seres queridos, sobre todo de mi abuelo y de mi padre... No, más bien se trata de aquellos días específicos que aparecen marcados en rojo o en negrita en el calendario: navidades, reyes, fin de año... y sobre todo, el día del padre...

Me es imposible evitarlo, el recordar en este día las miles de cosas que nunca les dije a los "hombres de mi vida", que de hecho, ni se me ocurrieron, pues a pesar de la enfermedad de sus últimos meses y años, siempre pensé que eran inmortales... Tal vez por esa extraña manía de pensar que mientras tus padres y abuelos viven, todavía te queda una o dos generaciones que te separan de la muerte... y cuando los pierdes a todos ellos, te das cuenta de que, antes o después, con más o menos dolor te llegará el momento... pues tú mismo te puedes haber convertido en referencia para otras personas... o tal vez no...


Nunca me ha gustado demasiado el hacer regalos en fechas determinadas por un calendario bastardo y ajeno a toda lógica, por ejemplo, el día de San Valentín o ciertas fiestas religiosas.. lo que no implica necesariamente que, al menos, se tenga un detalle con aquella persona que está directamente implicada... Muchas veces he comentado con mi mujer: este año, ni regalos de navidades ni leches... para al final, aunque sea, tener un detallito con la poca familia que me queda...


Pero cuando se trata, directa o indirectamente, de festejar a un muerto... No lo puedo evitar, me acuerdo de un fragmento de la película "Creepshow", donde están celebrando el cumpleaños del padre difunto, y éste termina saliendo de la tumba, y en medio de un baño de sangre, reclama: "quiero mi tartaaa"... El único regalo que, en cierto modo, puedo hacerle (al margen de llevarle el socorrido ramo de flores al cementerio y dejarlo sobre su tumba) es convocar algunos buenos recuerdos, que pueden estar más o menos falseados por la memoria, a modo de mínimo homenaje... Pero son muy escasos, porque uno de los efectos colaterales de la muerte, es que olvidas la voz de los difuntos, y demasiadas vivencias se envuelven de brumas...


No sé si se trata o no de un buen recuerdo, pero muchas noches nos llevaba, a mi hermana y a mí, a los conciertos del Teatro Real, y en demasiadas ocasiones, me quedaba adormecido, por el cansancio y por la música... y aquellos sueños, breves, tenían cierta aura mágica... pero no los despertares, evidentemente...


Otra imagen que me viene a la mente, es cuando me enseñó a montar en bicicleta, creo que es el regalo que más ilusión me ha hecho en toda la vida... la mejor pruebas es que, 25 años más tarde, todavía la conservo... Son retazos, fragmentos deslavazados de una vida...


Mi padre no era afectuoso, ni conmigo, ni con nadie que yo recuerde (salvo con sus pacientes), por eso no puedo asegurar si son verdaderos o imaginarios estos recuerdos: una mañana, recorriendo la Feria del Libro, cogido de su mano, y comprando tomos de Emilio Salgari, de "los Cinco", "los Siete"... También es el olor del mar, cuando veraneabamos en Cullera, lo que costaba que se metiera en el agua con mi hermana y conmigo, pero luego era imposible sacarle... Aquella forma que tenía de vigilarnos por encima del borde del libro, con las gafas para la vista cansada... Hay cosas que prefiero olvidar, como el permanente humo de Ducados que impregnaba sus ropas... y otras muchas más... de las que ya hablé en su momento...


No era fácil encontrar un regalo para tí, y en más de una ocasión me quedé con las ganas de simplemente darte el dinero para que te comprases lo que quisieras... Sienta muy mal que un hijo intente comprarte algo que te guste, y más o menos se lo tires a la cara, como la corbata de seda italiana que te traje de Roma, o algunos libros que me pasaba muchas semanas buscando, para que luego ni te molestaras en abrirlo...


Querido Papá, dondequiera que estés... Por todos los buenos recuerdos... pero también por todos los mediocres y los malos... Feliz día del padre... a tus cenizas...


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