miércoles, 15 de diciembre de 2010

REDESCUBRIENDO A MI ABUELO: GUERRA Y POSGUERRA.


Algunas veces, con el paso del tiempo, te entran ganas de saber más cosas sobre una persona de capital importancia… pero generalmente, es cuando ya es demasiado tarde, y el paso del tiempo ha borrado incluso la huella de su voz… Es lo que me ha pasado con mi abuelo, Luis Rodríguez Márquez (Bilbao, 15de enero de 1909; Madrid, 15 de mayo de 2000)… En otras ocasiones he compartido algunos de mis recuerdos (véase “Y con él murió la palabra…”), y también aparece en varios poemas y pequeños textos… y seguirá apareciendo… Salvo escasas menciones de manera muy esporádica (lo entrevisté para un trabajo de la facultad de Ciencias de la Información, llamado “La guerra familiar”, y que por desgracia he perdido en una de las mudanzas), nunca quiso comentar de manera abierta sus padecimientos… Por eso, recurro a mi madre, Pilar Rodríguez Hillán, y van naciendo los recuerdos…

Quería saber cuándo se afilió el abuelo al Partido Republicano...

Ni la menor idea. El abuelo lo mantuvo siempre en silencio para no comprometernos a nadie, y que no supiéramos nada por si en su momento nos preguntaban… [el miedo a la delación, a las indiscreciones, ha sido una constante en todos los republicanos que conozco… aunque hayan pasado cuarenta años desde la muerte de Franco…]

Pero fue antes de la Guerra Civil…

Yo creo que sí, porque de hecho ocupaba un cargo muy importante durante la Guerra Civil… en algo parecido al CESIC, o algo de ese tipo… [se trataba del Servicio de Inteligencia Militar  (1)] De hecho, cuando le reconocieron la categoría, se la reconocieron como un cargo importante…

El abuelo se casó antes de la Guerra con la abuela…

No, se casó en plena Guerra Civil, el 17 de enero de 1938… Y fue en Crevillente… ya mi madre estaba desplazada a la zona de Valencia…

Y al abuelo le cogieron en Valencia…

Presos republicanos en el campo de los Almendros
Sí, en los últimos días de la guerra, cuando esperaban los barcos que en teoría iban a venir a buscarlos, a pie de playa (2)… Y estuvo preso en el castillo de San Fernando (3) , que está en Alicante… [visitamos ese castillo una de las veces que veraneamos en Cullera…] Y luego los llevaron a un sitio que se llamaba el Campo de los Almendros (4) , donde se comieron hasta las hojas de los árboles, porque no había infraestructura para darles de comer… Y allí estuvieron pasando muchas penalidades…

No sé cómo lo trajeron a Madrid… Y estuvo primero en la cárcel de Conde de Toreno (5) , que era un convento, y les encerraron en el cementerio [posiblemente fuera la cripta], y sacaban los huesos de los nichos, y por turnos se iban metiendo a dormir… Porque si la habitación donde estaban podía acoger a nueve personas de pié, estaban veinte o treinta… No tenían más remedio que permanecer de pie… no había espacio material [para] sentarse… Eso es lo que yo sé…

Más tarde, le mandaron a la cárcel de Yeserías (6) … En total, estuvo siete años y pico encarcelado… Y salió siete días antes de que yo hiciera la primera comunión, el 26 de mayo de 1946… Pero en esa última parte de su estancia en la cárcel, debido a algún problema que tuvo [al involucrarse en actividades no deseadas de índole política] (7) le trasladaron al penal de Ocaña (8) … o Cuellar… ahora no me acuerdo…

Pero tuvo varias modificaciones en su condena…

Sí… primero estuvo condenado a muerte, pero luego se lo modificaron por treinta años… En total fueron siete años y dos días… pero salvó la vida por apellidarse Rodríguez… porque los juzgaban por orden alfabético… y por eso, tanto él como sus dos hermanos los condenaron a treinta años…

El tío Juan también estuvo allí…

Sí, estuvo con él, durante todo el tiempo… pero el otro hermano, Federico, estuvo solo tres años, porque al juzgarle consideraron que, como él era músico militar, que no tenía por qué estar en la cárcel tantos años, y por eso le liberaron… Quienes tenían un cargo superior eran mi padre y mi tío Juan… el otro, simplemente era un músico…

Cargo en el ejército de la República…

Sí, cargo en el ejército legal, al que él pertenecía… Lo que no sé es dónde le tocó, en qué sección…

Y al salir de la cárcel, qué tipo de vida se encontró…

Al salir de la cárcel, encontró una buena persona, que apoyaba , que ayudaba mucho a los represaliados… No pudo volver a ingresar en la Diputación Provincial de Madrid, puesto que consideraban que no se había presentado al trabajo [mientras estaba encarcelado]… Era un puesto que había ganado por oposición antes de la Guerra Civil… Entonces se puso a trabajar como contable en una sastrería militar, de la derecha… El dueño era un señor aragonés, que a todos los empleados que tenía, si trabajaban bien, le daba igual la procedencia… Era una bellísima persona… Y estando allí, retomó sus estudios… Como no podía convalidar lo que él había hecho porque le costaba dinero, se volvió a examinar de todo, incluida religión… Se hizo primero Profesor Mercantil, y luego Intendente Mercantil… y ya ejercía la carrera en la misma sastrería en la que trabajaba…

Mientras tanto, presentó unas reclamaciones que hacían a través de un bufete de abogados… y con los años consiguieron que mi padre y otros muchos represaliados como él reingresaran en la Diputación Provincial de Madrid transcurridos treinta años o más después de su cese… y se jubiló ejerciendo esa profesión, donde le habían reconocido parte de sus derechos antiguos… También le reconocieron el ser militar de la República, y en sus últimos años tuvo una jubilación de militar, y otra de intendente mercantil.

Lo primero que solicitó cuando salió de la cárcel fue estar documentado, porque los presos no tenían derecho a documentación, y pidió un carné de la Cruz Roja, a la que perteneció toda su vida, como socio colaborador… Y eso le permitía tener documentación… [Aquél carné se ha traspapelado].

Presos republicanos en la cárcel
Lo que no permitió nunca es que yo supiera nada de la vida que él había tenido antes, durante y después de la Guerra Civil. Él no quería que yo perteneciera ni a Comisiones Obreras, ni a ninguna cosa que no fuera absolutamente lúdica, como el Ateneo, que también se hizo socio del Ateneo inmediatamente… Allí había un movimiento político casi clandestino, con las tertulias literarias… No nos dijo, no quiso contarnos nada, para que yo no pudiera contar algo… Sé que era masón y comunista… Muchos años después consiguió ir a Rusia.. . Tal vez si viviera ahora, no estaría tan contento de la evolución del país…

Era un idealista total, con mucho carisma, muy culto… Durante la época que estuvo en la cárcel, los presos habían organizado una especie de células clandestinas para enseñar a la gente… Él sabía muchas matemáticas, otros química, latín… Mi padre aprendió muchas matemáticas, e idiomas… En aquellas ocasiones en las que les obligaban a asistir a ceremonias religiosas, se ponían con una pauta, unos matemáticas, otros idiomas, y al salir se preguntaban los unos a los otros… para ver si durante ese tiempo habían conseguido estudiar … Es decir, abstraerse de la misa, y estudiar lo que ellos tenían pensado hacer… Enseñaron a leer a mucha gente…

Recuerdo esas páginas que eran cuartillas de papel marrón, completas de números y fórmulas…

Y las veinte palabras de latín o de griego…

Y que escribían sobre cualquier cosa en la cárcel…

Sí… igual que Miguel Hernández… en los rollos de baño… [Durante muchos años se guardaron en casa esas cuartillas llenas de datos, o los poemas escritos en el reverso de volantes oficiales, sobre el papel de rollo…] Luego estuvo trabajando durante el tiempo que se lo permitieron en el laboratorio de la cárcel…

No sería fácil criarte sin tu padre…

No lo era… Mientras estuvo en la cárcel de Yeserías, la persona que se encargaba de dar los volantes de visitas era una bellísima persona… Entonces, a veces mi madre me mandaba a mí por delante para solicitar el permiso… Y el señor me preguntaba: “Mari Pili, ¿qué quieres, qué deseas?” Y yo le decía: “Quiero ver a mi papá…” “¿Y cuando le has visto?” Y yo le respondía: “Mañana”… Yo era muy pequeña, y entonces no distinguía entre el “ayer” y el “mañana”… Él sabía que yo le había visto ayer, y entonces me daba un pase para volver a verlo… Era muy emotivo…

Y en una ocasión, el día de la Merced, que es el día de los presos, permiten pasar a los hijos de los presos a verlos… te ponen un cartel con tu nombre… Cartel que me había hecho mi propio padre… Y una persona le pregunta a mi padre: “¿Por qué no está su hija?” Y él le responde: “Pues porque no la he encontrado… No ha venido a verme…” El otro preso le dice: “Y yo, sin embargo estoy con esta niña en los brazos, y no encuentro a su padre…” Y cuando mi padre vio el cartel, se da cuenta de que era yo… no me había reconocido… y el otro señor no había pensado que Rodríguez era un apellido muy corriente… Mi padre me abrazó… estuvo llorando todo el tiempo… Y tengo una fotografía de aquél día… en la que estoy con mi padre, en el patio de la cárcel… Los niños pasaban solo una vez al año… Mi madre me llevaba siempre, a pesar de las dificultades y de las penurias que tenía para llevarme…”



Hace ya más de diez años que murió mi abuelo… y, sin embargo, en los ojos y en la voz de mi madre, sigo notando el miedo… Nunca, salvo aquella vez en que lo entrevisté en la facultad… Los perdedores heredaron el miedo… Lo que me da escalofríos es pensar que, si se hubiera apellidado “Álvarez” o “Benítez”, como él recordaba a menudo, no habría salido vivo del Campo de los Almendros… Por supuesto, su obra poética o literaria, que abarca desde los desgarradores lamentos por lo vivido en la Guerra Civil… hasta una zarzuela… y diversas novelas… nunca ha visto la luz… Igual que otros muchos escritores republicanos españoles… Quizás llegue el momento de que los nietos de los represaliados tomemos el relevo…


NOTAS COMPLEMENTARIAS:


[1] El Servicio de Investigación Militar (SIM) fue el nombre de la agencia de inteligencia y del servicio de seguridad de la Segunda República Española durante la Guerra Civil Española. El SIM fue creado el 9 de agosto de 1937 por el entonces Ministro de Defensa Nacional Indalecio Prieto, fruto de la unión de las organizaciones de espionaje y contraespionaje. Con ello se trata de poder coordinar a todos los servicios de inteligencia de la República (Ejército, Gobernación, vascos y catalanes). El SIM quedó pronto dominado por los comunistas, que lo utilizaron más como policía política del PCE que como tal servicio de información estrictamente militar.   http://es.wikipedia.org/wiki/Servicio_de_Informaci%C3%B3n_Militar

(2) “La Guerra Civil española finalizó, de manera trágica, en el puerto de Alicante, en los últimos días de marzo de 1939. Más de 12.000 refugiados esperaron en vano durante días los barcos que habían de llevarlos al exilio. Sin embargo, después de que el buque británico “Stanbrook”, al mando del valiente capitán Archibald Dickson, consiguiera en la noche del 28 de marzo evacuar a casi tres mil de ellos, el resto quedó abandonado a su suerte…” http://www.alicantevivo.org/2010/07/parque-del-campo-de-los-almendros-nueva.html

(3) El castillo de San Fernando, en Alicante (España), se construyó sobre el Tossal durante la guerra de la Independencia contra los franceses en el año 1813. Se hizo con el propósito de ser una prisión y para reforzar las posibilidades de defensa del castillo de Santa Bárbara. No se llegó a estrenar, ya que en Alicante no llegó a haber ocupación francesa, eso sí, por poco, pues el general francés Louis-Pierre Montbrun bombardeó la ciudad el 16 de enero de 1812 desde la zona de Altozano (cerca de la Iglesia de Los Ángeles). Según parece, fue un adelanto del ataque real que pretendía efectuar para tomar la ciudad, que no se produjo porque el general y sus tropas ese mismo día se fueron a Francia, requeridas para la invasión de Rusia. Fue una obra que se construyó deprisa y mal, pues al poco tiempo empezó a mostrar deficiencias, además de ser militarmente inútil, a la vez que costosa… (después cayó en el olvido). http://www.alicantevivo.org/2007_04_01_archive.html


(4) “Este campo fue concebido como centro concentracionario provisional hasta que se determinara a que distintos lugares iban a ser dispersados los apresados. Con lo que, su duración fue corta, transcurriendo unos 5 ó 6 días, según las fuentes. Sin embargo, duras y dramáticas escenas configuraron la vida en el campo, ya que las cifras de los concentrados se aproximaba a las 30.000 personas, el sistema de higiene se reducía a la nada y la alimentación la procuraban un raquítico y único manantial que había dentro del recinto acordonado por las tropas, para cuyo acceso había que hacer una extenuadora cola; y los almendros: Sobre aquellas tierras trabajadas por el arado y resecas bajo el sol, sin ninguna condición higiénica, agrupados como ganado, sin comer, el agua racionada, nos retuvieron días y días y fue tan infernal la experiencia que llegamos a perder toda noción del tiempo. Pero (...) sí recuerdo a los que morían a mi alrededor. Allí sin comida, la gente se comía todas las almendras, hasta las hojas de los almendros...sin servicio ninguno de higiene y sanidad y sin intendencia, pues a los árboles no les quedaba ya ni corteza...un hambre de espanto, que no teníamos nada, que nos comimos las hojas y todo lo que podíamos... el primer día, no quedaban almendras en los almendros; el tercer día no tenían ninguna hoja... allí estábamos tirados...” (http://www.foroporlamemoria.info/documentos/2004/elopez_sept2004.htm)

(5) “Estaba situada en la Plaza del Conde de Toreno, 2. En la actualidad, edificio de viviendas. En ella estaban recluidos los que habían pertenecido al S.I.M., al S.I.E.P., Servicio de Investigación Periférico, a unidades guerrilleras o a la policía. Sería en esta cárcel en la que el dramaturgo Antonio Buero Vallejo pintó la célebre cabeza del poeta Miguel Hernández, la cual acabaría dando la vuelta al mundo. Otros presos, fueron: José Cazorla, Melquisedez Rodríguez Chaos, etc..” http://www.scribd.com/doc/7982680/Carceles-de-Madrid

(6) “Es una cárcel, si, pero no una cárcel cualquiera. El edificio en cuestión son los restos de la antigua Cárcel de Yeserías, prisión utilizada en 1939 por parte del recién impuesto estado franquista para encarcelar, humillar y torturar a los presos políticos antifascistas del recién derrotado ejercito popular de la República, justo al acabar la guerra civil española y tras el triunfo militar de las fuerzas fascistas del estado con apoyo del fascismo y del capitalismo internacional. Por esta cárcel, numerosos presos políticos antifascistas pasaron durante años, algunos mas conocidos, otros mas anónimos, pero todos ellos victimas de la represión fascista que hoy en día sigue olvidada y perdida entre los restos de la vieja prisión. Algunos de ellos, pasaron años recluidos, algunos, los mas afortunados pasarían a otros destinos, pero también muchos de ellos pasarían aquí, encerrados sus ultimas horas antes de ser sacados en masa y fusilados en las tapias de algún cementerio perdido y olvidado de la capital.

(7) Era conocido el interés de los presos políticos por reorganizarse incluso dentro de la cárcel… pero las autoridades no podían permanecer impávidas. “La reconstitución y coordinación de las organizaciones políticas en el interior de las prisiones fue una de las principales preocupaciones de las autoridades penitenciarias. Conocedoras de las actividades clandestinas que se desarrollaban entre rejas, uno de sus propósitos fundamentales fue frenar la propaganda política desplegada en las cárceles y la desarticulación de los grupos que en ellas actuaban. Una buena muestra de ello es el constante envío de comunicados y órdenes por parte de la Dirección General de Prisiones para la adopción de medidas que incrementasen la seguridad, la vigilancia y el control, como, por ejemplo, la que en el mes de enero de 1940 decreta un régimen absoluto de aislamiento: la suspensión de la correspondencia, de las comunicaciones orales con los familiares y de la recepción de comidas y paquetes. En septiembre de 1941 se prohibieron las comunicaciones que hasta entonces se habían permitido entre presos de diferentes centros penitenciarios, con la finalidad de cortar cualquier tentativa de coordinación entre ellos y la consolidación de núcleos sólidos de oposición al régimen en el interior de las prisiones.” http://www.secc.es/media/docs/28_5_VER%C3%93NICA_SIERRA_BLAS.pdf

(8) Así recordaba las condiciones de vida en la cárcel de Ocaña uno de los centinelas: “A los condenados a muerte les llevaban directamente a las galerías subterráneas a las celdas de castigo y de allí no podían salir para nada, por las madrugadas los sacaban en grupos de quince y los fusilaban en el cementerio. Luego ya empezaron a venir trenes cargados de prisioneros de toda España. Eran gente mayor generalmente. Llegó haber hasta 15.000 prisioneros totalmente hacinados y hambrientos.”




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