lunes, 27 de diciembre de 2010

DE REPENTE, EL ÚLTIMO LUNES **

Así... llega sin avisar... como todas las cosas buenas... Pero hasta que no me lo ha dicho el camarero, Antonio, no me he dado cuenta... Estoy viviendo el último lunes de 2010... Y no puedo evitar hacer el dichoso balance... Es cierto, desde hace algunos meses, no le tengo tanta manía pero, aunque fuera solamente por coherencia personal y existencial, son escasos los buenos recuerdos que tengo asociados a este día...

De todo el año, solamente me han gustado los lunes que he estado de vacaciones, bien lejos el trabajo, los jaleos cotidianos, del coche, incluso de la familia o de mí mismo... Serán cosas de la edad, pero me estoy convirtiendo en feroz defensor de mi espacio personal, y de mi independencia... Por eso, cuando suenan los dos despertadores (uno de ellos lo pongo fuera del alcance del brazo, para obligarme a salir de la cama), comprendo que hay que regresar al mundo de los vivos, con todas sus consecuencias, entre otras, la existencia de los lunes...

No sé, no sé... el pronóstico para este lunes es de soledad matutina, acompañada de breves ráfagas de limpieza, cuando cada una de las señoras de la limpieza se empeñe en limpiarme la mesa (en cuanto vean que la moqueta está sembrada de confeti blanco por las encuadernaciones, me van a desalojar, aspiradora en mano)... Ya me duele el cuello, de tanto responder a los saludos cordiales, los "feliz navidad", y tengo complejo de muñeco de cartón piedra, de esos que se ponían en la parte trasera de los coches... y que durante un tiempo fueron tan de obligado cumplimiento como el Elvis bailón en la parte delantera...

Lunes... ¿Qué tendrán los lunes, que le gustan a tan poca gente? Solo conozco dos personas enamoradas de ese día: una de ellas es otro camarero del Antalia; y la segunda, mi amiga Sagra... Quizás se trate de romper la rutina, no sé, porque si lo piensas fríamente, hay muy pocas personas a quienes le guste el domingo, y sin embargo, no se atreven a decirlo... ¿Te imaginas un grupo de personas, concentradas en la Puerta del Sol o en la Plaza Mayor, con grandes pancartas donde se lea "Odiamos los domingos"... Seguro que más de la mitad serían curas...

De cualquier manera, después del trabajo, me espera otra vida, que es la que cuenta... Volver a casa, saludar a mi gato (nuestro gato), a la familia, comer algo, mini siesta... y por fin, desprenderme de la sonrisa loctite, y poder mostrarme tal y como me siento... Después, algunas compras, volver a casa, y seguir con la novela... Interesantes planes para el último lunes del año, ¿verdad?

Pues nada... feliz último lunes de 2010...

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