sábado, 10 de septiembre de 2011

RINASCIMENTO...

Suena mucho mejor en italiano que en español... Renacimiento... Solo falta indicar el rumbo, y ya está... No tengo ya un pasado que me importe en exceso, me reafirmo como criatura de presente, y en este presente, que es lo único que en verdad me importa, intento buscar las fuerzas para seguir adelante... y es algo que casi siempre consigo...

El pasado ataca con fuerzas, valiéndose de cualquier pequeño recuerdo, como los peluches que le regalé y que déjó atrás, o nuestro felino y negro hijo, que al menos ya no la espera detrás de la puerta a la hora de su regreso (entre las 22:30 y las 22:45, una hora menos en Canarias)... Y todavía siguen apareciendo prendas de ropa suyas en las lavadoras (ayer fue un calcetín viudo)...

Hacer balande de 15 años juntos ni es fácil, ni es algo que se realice en un solo día, pero no deja de ser necesario... Aunque se podría resumir en una sola frase lapidaria: "Más vale mal acompañado que solo"... En el fondo, creo que ambos, mi ex y yo, partimos de la casilla equivocada en este puto juego de la oca, sin reglas pero lleno de trampas, que es la vida... Ninguno de los dos quería estar solo, y leímos en los ojos del otro la soledad más abyecta...

Algunos de sus sueños se cumplieron con el tiempo: casarse con un madrileño, vivir en Madrid, escapar del pueblo y de Extremadura y de su padre, vivir como una reina, y seguir viviendo del cuento mientras fuera posible (creo que ella inventó el concepto de "generación ni-ni"... También necesitaba presumir del trabajo de su marido con las amistades: "profesor de instituto", aunque sea enseñando lengua francesa, siempre viste menos que "periodista de los buenos" y que "vigilante de seguridad"... De ahí su absoluto desprecio por mi trabajo, ese que nos daba de comer, y a veces hacía innecesarias las ayudas que nos facilitaban las madres (una en forma de transferencia bancaria, la otra como comida congelada o recién hecha). Mi operación a vida o muerte por un apéndice reventado le ofreció la oportunidad de trabajar "en lo suyo", después de tres años de tocarse las narices dentro y fuera de casa; pero al mismo tiempo marcó un lento descenso hacia el purgatorio para nuestro matrimonio... y tres años después, el comienzo del infierno, que duró dos años hasta llegar al punto y final...

¿Y yo, qué estaba haciendo mientras tanto? Sencillo: trabajar, como una mula de carga, soportando el desprecio de mi mujer hacia mis uniformes marrones o verdes, la forma en que torcía la cara al sacarlos de la lavadora y sus patéticos intentos de justificar que "no ha tenido suerte de periodista"... pero olvidando que era lo que me permitía llegar a fin de mes, y financiar sus caprichos, sobre todo, de ropa...

Luego, al cambiar ella de turno, y hacerla fija de tarde, terminó cualquier atisbo de convivencia... y empecé a escribir, entre otras cosas, para ocupar mejor las tardes que con la siesta, alguna compra, y cocinar... No dejé de escribir, esta es la mejor prueba...

¿Y ahora? Muy sencillo, sigo escribiendo, soñando, ella se empeñó en irse de casa cuando la pillé en un renuncio demasiado grande para negarlo, en quince días ha encontrado un pisito cerca de su trabajo... Ella y su madre han renunciado todos mis intentos de ayudarlas a descartar a cerdos y timadores varios, que al ver a una mujer mayor buscando un pisito para su hija se han divertido de lo lindo (cuando yo les ofrecí desde el primer momento mi ayuda para descartar precisamente este tipo de gestiones, personas y lugares)... No tengo la menor intención de ir a verla, es algo lógico, ni de saber dónde vive... Mi madre y mi hermana les han ofrecido una de sus casas propias, para que buscasen con más calma, pero también lo han rechazado de muy mala manera... Yo he vendido el coche, para hacer frente a los gastos del abogado y las costas del juicio; he realizado todas las gestiones en el banco, en la compañía de seguros médicos; y les he dicho a sus padres que pueden quedarse en mi casa el tiempo que necesiten para descansar, pero no a ella...

Y todo porque se aproxima una nueva prueba médica, quizás otra operación... que no creo que sea tan necesaria ni tan complicada, al menos, por lo que he leído e investigado en la red (no olvidemos que soy un periodista de investigación bastante bueno)... Que luego mi madre me diga que "te has portado como un cerdo" y se permita hacer juicios de valor sobre mi matrimonio, cuando no lo ha vivido ni quiere tener datos... o que mi hermana también me acuse, estando en las mismas condiciones de posesión de "la verdad absoluta, impartida por el gran Kajuna" que le permite afirmar ahora que "siempre has sido un desgraciado en tu matrimonio, yo siempre me he dado cuenta, igual que toda la familia"... y yo me callo las ganas de decirle: "Si tan evidente era para ti, ¿por qué no lo has dicho antes, evitandome sufrimientos innecesarios, y aprovechando la ocasión para reforzar tu ego?"

No creo que sea tan dificil comprender que estoy profundamente harto de condicionamientos externos, que solo quiero que me dejen tranquilo, con mis grandezas y miserias, con mis dos trabajos (la literatura es un trabajo que requiere mucho tiempo y esfuerzos), y mis sueños, por los que estoy luchando desde el presente...

"Rinascimento", por lo tanto, pero solo podré llevarlo a cabo si se respetan las reglas de convivencia, o de no convivencia, mis tiempos y espacios, mis ausencias y horarios...

No es tan dificil de entender, ¿verdad?

Bueno, pues parece que me equivocaba...


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