jueves, 29 de marzo de 2012

ESTAR A LA SEXTA PREGUNTA

Cuando estudiaba la carrera de Periodismo, en el siglo pasado, nuestra profesora de Redacción Periodística nos recordaba una y mil veces las cinco preguntas a las que tiene que responder toda noticia: QUIÉN, CUANDO, CÓMO, DONDE, y POR QUÉ... Y ahora, no deja de hacerme gracia que sigan estando tan profundamente grabadas en mi memoria que todavía intento responder a todas ellas cuando me pongo a escribir una entrada en cualquiera de mis blogs (menos en el de poesía, que está en proceso de refundación y por su propia esencia se resiste a cualquier tipo de estructura formal)...

Esta entrada es en cierta manera la continuación de otras anteriores, desde "Ficha técnica de un patito feo" (en la que repasaba de manera bastante humorística mis características como ser humano), hasta "Tormenta de besos" (en la que hablaba de la importancia de tener a quien besar y mencionaba las cosas que he perdido con el divorcio) y "Hoy os hablaré de ella... y de mí" (un breve repaso de las causas finales de mi separación)... Pero hoy me apetece mirar hacia adelante, con mi "mala follá" habitual, mi sentido del humor bastante negro y, una de las cosas más importantes, la capacidad de hablar mal de mí mismo, de burlarme incluso de lo que me preocupa, y de ser capaz de compartirlo con vosotros...

Para qué engañarme: una de mis principales preocupaciones ahora mismo es la lucha contra la soledad, porque después de quince años juntos, de los cuales ocho de ellos casados, ahora se me hace muy cuesta arriba el encontrar de nuevo pareja. Es cierto, tengo a mi madre, a mi hermana y a mi gato como familiares directos, un puñadito de buenos amigos a toda prueba tanto en Madrid como en el resto de España y parte del extranjero (ellos saben de sobra quienes son, casi todos ellos se conocen entre sí por mi culpa en facebook)... pero noto la necesidad de tener algo más, una pareja, alguien a quien abrazar, a quien besar o con quien pasear de la mano hacia el atardecer... o el amanecer, depende del momento del día en el que nos encontremos... No tengo demasiada experiencia con la mujeres como pareja (solo he estado con dos, una de ellas una compañera de trabajo mayor que yo cuando estuve en Inglaterra, y la otra mi ex mujer), aunque casi siempre he funcionado muy bien como amigo sin derecho a roce, y eso es lo que me gustaría cambiar... Trabajo de vigilante de seguridad en una de las principales empresas del sector (por algo nos llaman los conguitos), pero con mis turnos de doce o catorce horas y los cambios de destino, me queda poco tiempo libre y energías para socializarme y "ligar" (creo que todavía se sigue llamando así,¿verdad?)... pero tengo bastante claro que no quiero quedarme solo o para vestir santos... Y me viene a la memoria la famosa estructura de la noticia en cinco preguntas, para hablaros de la situación por la que estoy pasando...

QUIÉN (o QUIENES): "Moi", "ich", "me", "yo", "el menda", aunque con el párrafo anterior y las tres entradas que os he mencionado antes, además de lo que hayas podido ir leyendo por tu cuenta, tendrás para hacerte una idea... Es decir, un divorciado con sentido del humor muy negro, escasas habilidades para el ligoteo, poco tiempo libre, y que se siente solo... Habría que complementarlo con un "A QUIÉN (busco)": a una mujer de similares características, compatible conmigo, con intereses y aficiones parecidas, con sentido del humor (la versión especular de mi ficha de patito feo), a ser posible que resida en Madrid o en España (y si además está comunicada por el AVE o con las compañías de avión de bajo coste, mejor)... La edad no es un factor determinante, aunque reconozco que no haría gran cosa con una chica de veinte años... y una de las mujeres que más me han fascinado era diez años mayor que yo... aunque me he pasado veinte años enamorado de manera imposible de una amiga de mi misma edad... y tuve la inmensa suerte de estar enamorado durante buena parte de mi adolescencia de una chica que solo me vio como "un buen amigo sin derecho a roce"... y llevo las iniciales de sus nombres tatuados sobre mi piel... Vale, son las letras "A", "B" y "S" (esta es la típica información destinada a los curiosos/as...).

CUÁNDO: Aquí la cosa se pone interesante, porque lo que me falta precisamente en este momento es el tiempo libre, con mis turnos de trabajo de doce y de catorce horas... y de momento no he tenido mucha suerte en lo que se refiere a compartir turno y destino con mujeres, aunque es algo que no descarto, dudo mucho que una empresa de seguridad pueda funcionar de manera eficaz como agencia matrimonial o empresa de contactos (se han dado casos...). Pero como tengo la suerte de tener un trabajo fijo, casa propia y días libres, tampoco descarto el aprovechar mejor el tiempo, desplazarme a otras ciudades de manera temporal si fuera necesario, o incluso cambiar de curro (estoy en ello... pero la cosa es muy complicada...).

CÓMO: Otro pequeño problema... Fue mi ex-mujer quien tomó la iniciativa hace quince años, la persona que dio los primeros pasos y diseñó una estrategia para conquistarme... y sinceramente, ahora mismo no estoy por la labor de comenzar a empollarme manuales prácticos de auto-ayuda para aprender a ligar... aunque hace años, antes de conocerla, asistí a un curso intensivo (bastante divertido y esclarecedor) de formas de relacionarse con representantes del otro sexo... No me entusiasma trasnochar, ni pasarme horas en un bar de solteros, lleno de cazadores de cabezas de ambas tendencias... aunque siempre queda el recurso de los clubs para solteros, las páginas web para encontrar pareja, las agencias especializadas, realizar cierto tipo de actividades y otras fórmulas intermedias... como por ejemplo la de anunciar mis (honestas) intenciones en mi propio blog... incluyendo mi correo electrónico profesional (hombresdetinta@hotmail.com) como forma de contacto...

DÓNDE: Supongo que lo más importante sería la primera toma de contacto, aunque sigo investigando la forma de alcanzarla... Casi siempre, se plantean territorios neutros, como cafeterías, bares, restaurantes, salas de exposiciones... aunque si alguna está interesada, a un blogger y periodista de investigación como yo se le ocurren unos cuantos sitios interesantes no demasiado lejos de Madrid para conocerse, desde un paseo en globo hasta un "spa" super relajante, pasando por una de las posadas más relajantes de la periferia, la osa de la Puerta del Sol, una fantástica cafetería o el mismísimo Café Gijón... Hay fórmulas intermedias, por supuesto, antes que nada podemos conocernos en un chat, intercambiar correos electrónicos, dedicarnos canciones en Youtube... o cualquier otra alternativa, pero alguien tendrá que dar el primer paso... y me parece que tengo que ser yo...

POR QUÉ: Es, me parece, la pregunta más fácil de responder... Porque me siento solo... y no quiero seguir estandolo... Porque he superado todas las fases del duelo, y lo que me interesa es pasar página en mi vida, encontrar una compañera, un alma gemela, una amiga con derecho a roce... alguien que me apoye, y a quien apoyar... que me defienda, y a quien defender... que me cuide, y a quien cuidar... Si por el camino voy encontrando nuevas amigas, conociendo gente y ampliando mi círculo de amistades, tampoco me parece mal... Pero lo que me apetece de verdad es pasar página...

Llegados a este punto, quedan pocas cosas más que contaros con esta entrada... Salvo que quizás se pueda añadir otra pregunta...

POR CUÁNTO: No penséis mal... o hacedlo si queréis, a estas alturas, muchos de vosotros ya me conocéis bastante bien... Cuando me refiero a "por cuanto", sobre todo estoy pensando en "A CAMBIO DE QUÉ"... Es decir, puedo estar buscando pareja de manera bastante activa, pero tengo muy claro que no me apetece volver a caer en una relación parasitaria como la que tenía con mi ex-mujer, sin demasiados puntos en común, con diferencias irreconciliables en lo político y en lo religioso, casi endogámica, sin relaciones con el exterior... Pero tampoco me apetece demasiado el otro extremo, es decir, tener que sacrificar cosas que son importantes para mí, como viajar, ir a ver una exposición, asistir a un concierto en el Auditorio Nacional, ir al cine o a jugar al billar con mi mejor amigo... No me gusta beber, pero no tengo ningún inconveniente en tomarme alguna copa de vez en cuando y pasarme el resto de la noche a base de zumos de piña y botellines de agua mineral... No me gusta ir a discotecas, pero soy un bailarín de vals bastante decente, y me gusta mirar cómo la gente se lo pasa bien... No me gusta ir a los toros ni al circo, y esa es una de las pocas cosas con las que no pienso negociar: la tortura no es cultura... Y tampoco me gusta que intenten hacerme comulgar con ruedas de molino: quien me quiera, o a quien interese, que lo haga por lo que soy, por lo que puedo llegar a ser...

Resumiendo... Periodista, escrito y blogger con experiencia, busca pareja desde el presente para mirar juntos hacia el futuro... y lo demás es otra historia... que ya os contaré en otro momento, como la de "Lady Laura y el vigilante"... o bien "Confesiones de un cuarentón incipiente..."

Y como siempre, gracias por haber llegado hasta aquí... porque es tu elección el seguir leyéndome o dejar de hacerlo...




lunes, 19 de marzo de 2012

HOY TE HABLARÉ DE MI... Y DE ELLA...

Siempre pensé que las dichosas fases del duelo, que se van atravesando desde que se produce una pérdida hasta que esta se supera, alcanzando el estado de aceptación, tenían mucho de palabrería de psicólogos y psiquiatras, pero estoy empezando a pensar que igual tienen parte de razón. Al menos, es lo que he podido comprobar desde el mes de agosto del año pasado hasta la fecha, en que me encuentro en la tercera y última fase: la aceptación. Es decir, el momento en el que asumes que la pérdida es definitiva, y que no te queda más remedio que seguir adelante con el resto de tu vida de la mejor manera posible, y seguir reconstruyéndote poco a poco.

Han sido unos meses amargos, duros y complicados, durante los cuales perdí incluso las ganas de hacer lo que más me gustaba: escribir...

Una semana después de nuestra ruptura. me prometí a mi mismo no volver a hablar de ella, si no era para hacerlo bien, recordar buenos momentos, e ir interiorizando los malos, que los hubo. Más o menos, he conseguido cumplir con esta promesa, hasta que la presión ha sido demasiado grande en mi interior, y ahora tengo que escribir sobre mis sentimientos para seguir adelante.

Hemos estado juntos durante quince años, como novios, y los últimos ocho como matrimonio. Y como a todo el mundo, nos han ido pasando cosas buenas y malas, desde muertes en la familia hasta operaciones de distinta consideración (entre ellas  mi apendicitis aguda), incluyendo cambios de residencia, nuevos trabajos... Los primeros años de casados, todo era más o menos nuevo para nosotros, sobre todo el hecho de tener la casa entera a nuestra disposición (salvo durante las visitas de sus padres (viven en Extremadura, y vienen de vez en cuando a Madrid, aunque nosotros también solemos viajar al pueblo) y el no tener que dar explicaciones a nadie, ni tampoco grandes obligaciones al margen de tener bien cuidado a nuestro gato. Es decir, nuestra vida era más o menos normal. Teníamos, por supuesto, nuestras diferencias, por ejemplo el tipo de películas que  nos gustaban (para mi las románticas  y las de acción, para ella las de terror y cierto tipo de comedias, compartiendo las de acción), y sobre todo su nulo interés por la lectura, el acudir a exposiciones o visitar museos, su escaso interés por el teatro... No eran diferencias irreconciliables ninguna de ellas, y con el paso del tiempo hemos ido aprendiendo a tener cada uno de nosotros gustos distintos... La terapia de pareja a la que nos sometimos no funcionó, con todos sus trucos y posibilidades de acercamiento, no dio los resultados que esperábamos... quizás porque no nos la tomamos demasiado en serio, o porque no hacía más que poner en evidencia nuestras diferencias...

Pasaron los años, y nos íbamos alejando poco a poco, no solo físicamente en cuanto a espacios en la casa, sino temporalmente... Ella empezó a trabajar en un hospital (es auxiliar de enfermería) siempre con el turno de tarde o el de noche, y con la predisposición a doblar la jornada cuando se lo pidieran sus jefes, trabajando seis días a la semana; mientras que yo seguía con el turno fijo de mañana, lo que me permitíría tener todas las tardes libres para leer, soñar, pasear, ver la tele de vez en cuando, y escribir. Sobre todo, escribir: así nació este blog y todas sus filiales, de unas condiciones laborales muy concretas y de una buena gestión del tiempo. El mayor problema era que dos personas dificilmente pueden hacer vida de pareja, o de cualquier otro tipo, si apenas se ven: ella venía de trabajar a las once de la noche, yo me tenía que acostar a las doce y media como muy tarde para estar en condiciones de madrugar al día siguiente...

Yo también me reía cuando me decían que internet y las nuevas tecnologías tenían en parte la culpa de la ruptura de muchos matrimonios, hasta que tuve que competir contra faceboook, twenty y otras redes sociales por el tiempo y la atención de mi mujer, puesto que cuando regresaba a casa, muchas veces si molestarse en cenar, se iba a su despacho para chatear y cotillear con sus amigos, en vez de estar conmigo; y casi todas las noches me tocaba despedirme de ella, recordándole que tenía que cenar algo antes de acostarse, y recomendándole que no trasnochara mucho. Es decir, después de toda la tarde trabajando, tenían más interés las redes sociales que el estar con su marido, ni siquiera para cenar juntos o hablar un rato... y del sexo... mejor no hablamos, aunque la mejor forma de resumirlo es decir que eramos compañeros de piso mal avenidos y sin derecho a roce...

Durante los últimos meses de nuestra relación, nos fuimos separando cada vez más, aunque planteé la posibilidad de pedir un cambio de turno en mi trabajo para estar con ella por las mañanas, o bien que ella se cogiera un turno fijo de mañana y compartir de ese modo las tardes, pero no alcanzamos un acuerdo... y ella seguía acostándose a las dos o las tres de la madrugada todas las noches, y levantándose al mediodía para ir a trabajar, con el tiempo justo de hacer algo de compra y de comer... y yo regresaba por las tardes a un hogar vacío y cada vez más solitario, invirtiendo la tarde en dormir una siesta, hacer algo de compra, dar un paseo y escribir... mientras que iba creciendo en mi interior la desazón... y se acumulaba la tristeza... y empeoraba la ya de por sí escasa y difícil convivencia, al torcerse ella un tobillo de mala manera y venir su madre a atenderla... Las relaciones con mis ex-suegros nunca han sido malas, es más, han llegado a ser incluso muy buenas con el paso del tiempo, y los echo mucho más de menos a ellos y a su ambiente y su familia que a mi ex... Pero es posible que la estancia prolongada de ambos en nuestra casa me arrebatase en buena medida mis últimas partículas de intimidad o de tranquilidad, porque el hogar se convirtió más que nada en una clínica...

A finales de julio de 2011 la convivencia se había deteriorado bastante... cuando encima se añadió el factor de la infidelidad por parte de ella: de manera casual encontré su perfil en una red de contactos amateur... lo que añadido a sus eternas noches con el ordenador y la nula vida de pareja terminó de sacarme de mis casillas: ya era demasiada frustración para mí... Solo discutimos una vez, la noche en que le revelé que conocía su perfil secreto, no tuvo fuerzas para negarlo... Y tuve la crisis: mi mundo se tambaleó, entre otras cosas ayudado por una gastroenteritis aguda (perdí más de doce kilos en nueve días) y un efecto secundario no deseado de mi complejo tratamiento anti- alérgico; me llevaron dos días al hospital, en estado febril, y me recuperaron a base de sueros e hidratación... Me dieron la baja mientras me recuperaba... Con una depresión bastante fuerte... Y al darme el alta, me cambiaron de destino: aunque soy periodista (con experiencia en prensa, radio y televisión, pero nunca me he ganado la vida con ello al margen de varias prácticas remuneradas y ocasionales trabajos de "free lance"), trabajo de vigilante de seguridad en la principal empresa del sector, caracterizada por sus uniformes marrones oscuros... Y comenzó de nuevo el "via crucis" laboral, hasta la fecha sigo sin destino, y he pasado por una larga serie de sitios distintos, algunos de ellos muy buenos, pero solo de manera interina... Si vuelvo a recuperar un destino con un turno fijo de mañana o de tarde, dispondré de más tiempo para escribir y soñar, eso está muy claro...

Pero hay cosas de las que no te recuperas... como de las ilusiones perdidas... o de la soledad... o de las revelaciones demoledoras... Ya no tenía sentido el seguir viviendo una farsa matrimonial: le pedí a mi mujer la separación, ella aceptó... Y lo anunciamos en facebook, porque teníamos "amigos" comunes...Y se puso a buscar un nuevo piso con la ayuda de su madre... Ambas, por orgullo, se negaron a que yo las ayudase, y fueron cayendo en las habituales trampas de particulares con pocos escrúpulos y agencias poco honestas... Y terminó alquilando, a través de una amiga de mi madre, un mini-piso de cuarenta metros en el mismo barrio que su amado trabajo... Y repartimos parte de los enseres de la casa, que yo me quedaba al haberla heredado al morir mi padre y tener la separación de bienes establecida en las capitulaciones prematrimoniales... Y comenzamos (pagados por mi) los trámites para el divorcio... Y a mediados del mes de febrero nos lo concedieron, tras ratificar nuestra decisión ante la jueza: aquella fue la última vez que nos vimos...

El problema, creo, es que yo me quedé anclado dentro de la dinámica de no hablar sobre ella, de no compartir mis sentimientos con nadie (salvo ocasionalmente con mi madre y con mi hermana)... y al mismo tiempo no parar de pensar que a lo  mejor había metido la pata, que me había precipitado al pedir el divorcio, que mi vida no tenía sentido si no era a su lado, que sin duda alguna, y a pesar del tiempo pasado, había alguna solución para lo "nuestro", que siempre hay tiempo para rectificar... Es decir, me había convertido en el estereotipo del divorciado reciente que se siente perdido cuando se encuentra solo de nuevo, y que no concibe un presente ni un futuro sin la pareja que ha perdido... ni tampoco consigue encontrarle mucho sentido a la vida...

Y dejé de escribir, en buena parte por falta de tiempo, puesto que las jornadas laborales de doce horas, y lejos de casa, no te permiten tener demasiadas fuerzas ni ganas de contar historias... y en los días libres tampoco me apetecía demasiado, tal vez porque no estaba contando la historia que realmente necesitaba contar, esta, a partir de la cual retomar el rumbo, con menos frecuencia que antes, pero sí con las mismas ganas...

Hace algunos días, comprendí que estaba cometiendo un error... tras otro... Porque no hablar de ella, de mis sentimientos, no iba precisamente a mantenerlos a raya... A través de su madre, de la mía y de mi hermana, sé que está bien, a gusto con su nueva vida, feliz de haber recuperado la independencia...

Y yo he decidido hacer lo mismo... Como un patito feo que busca de nuevo pareja, y que está decidido a encontrar de nuevo a una patita fea con quien compartir experiencias, sueños, lentamente, a mi ritmo, pero sin volver la vista atrás a partir de este punto... Y seguir viviendo... Y escribiendo... Y contándote otras historias... otros sueños... y otras vidas... que no siempre serán la mía...

Gracias por estar al otro lado de la pantalla... y pasarte por aquí de vez en cuando...

miércoles, 4 de enero de 2012

FICHA TÉCNICA DE UN PATITO FEO...

PORQUE SÍ... Porque ya me he cansado de no ser un cisne, y de no ser un sapito encantado y encantador, eterno candidato a príncipe encantador... Porque estoy aburrido de que me digan que soy uno más, "del montón", de esos chicos/hombres que no llaman la atención por casi nada (salvo por mis ojos marrones, que se ponen negros cuando me enfado mucho, mucho)... Porque estoy harto de los cisnes que estiran su plumaje blanco delante de mi, alegres y divinos de la muerte, o de esos pavos reales que presumen de plumaje y carecen de corazón, me decido a salir del anonimato, y preparo esta ficha técnica de un patito feo, es decir, de "moi"... y buscar una patita fea por mi cuenta, porque dentro de unos días recobraré la independencia, tras 8 años de matrimonio...

Altura: 170 centímetros (alguno más con el calzado reglamentario, más bien 3...)

Peso: 70 kilos (en perpetua lucha contra la báscula, sobre todo tras las fiestas)...

Ojos: marrones oscuro (negros si me cabreo mucho... palabra de explorador de la conciencia femenina)...

Complementos: perilla y bigote (desmontables a voluntad) y algo parecido a una barba guarripé tras dos días sin afeitarme (me encantaría tener una barba bíblica, pero no es posible)... y gafas (muy miope, me temo)...

Pelo: antes mucho más que ahora, en franca recesión, pero rapado al 1 no se nota tanto... además, las canas son decorativas...

Marcas distintivas: cicatriz de apendicitis (en el lugar habitual) y 3 tatuajes (dos ranas tribales en los hombros, y un dragón de la yakuza japonesa en la espalda)... además de una cicatriz en la muñeca derecha (entrañable recuerdo de una operación antigua)...

Deportes que practica: sillón-ball y sofá ball (modalidades casera y olímpica), basket-papelera (perfecto en distancias medias), caminar (modalidad paseítos de jubilado y teléfono móvil) y abdominales (con uno de esos espantosos cachivaches que funcionan a largo plazo)...

Conocimiento de idiomas: español, francés, inglés, italiano y un poco de extremeño cerrado y algo de madrileño castizo...

Creencias religiosas: las mías... "Todos los hombres nacen iguales, pero la puta sociedad se encarga de diferenciarlos"...

Crencias políticas: ¿poliqué? en todo caso, poligonales  o polilobulares...

Tribu: currante que de milagro llega a mileurista...

Aficiones: escritura (no, qué va...); lectura (devorador compulsivo de libros y algunos tebeos como "Jabato" y el "Capitán Trueno", además de "Tintin" y "Asterix"); cine y películas en la tele o en DVD (casi cualquier cosa, menos pelis de terror, de fantasmas, "snuff movies" y "gore"); música (fan convicto y confeso de "Mecano", "Hombres G", "Duncan Dhu", "Dire Straits", "Pink Floyd", "Ludovico Einaudi" y otros muchos grupos, incluyendo música dance y trance, y chill out... con lo que mi MP4 tiene una mezcla tremenda de estilos); viajar (me temo que en autobús, se terminó la época de ir en coche, al menos de momento)... y fotografía (empezando ahora con la moda digital... pero con una camarita de primera comunión o similar)...

Pauta alimenticia: por lo general, 3 veces al día, y casi de todo lo que me sienta bien, sobre todo pasta, arroces, ensaladas, filetes de pollo o de vaca... y helados (¡Marchando una de "strawbery cheesecake"), pero abierto a nuevas formas de cocina y otras dietas más variadas...

BUSCA: patita fea que necesite un osito de peluche, alguien a quien mimar y que la mime; alguien que la apoye y esté dispuesta a apoyarle contra molinos de viento; en resumidas cuentas, alguien de similares características, para amistad y lo que surja... Que ya estoy más que harto de tanto cisne, tanta gente engreída que no es capaz de mirar en el fondo de una persona, o de pararse a hablar un rato...

Interesadas contactar en: este blog, o en hombresdetinta@hotmail.com...


domingo, 25 de diciembre de 2011

ELEMENTOS

QUISIERA SER como el agua, y fluir por las costuras de la vida, sin pasado ni futuro, solo presente... Y no convertirme en maloliente ciénaga de remordimientos, tristezas y actos fallidos...

QUISIERA SER como el viento, libre para vagar de un lugar a otro, sin comienzo ni final... Y transformarme en el secreto jadeo de dos amantes en el climax...

QUISIERA SER como el fuego purificador, y arrasarlo todo a mi paso, la angustia, la tristeza, la soledad... Y sentir de nuevo la pasión...

QUSIERA SER como la tierra fértil, que renueva el compromiso con la vida... Y tener la promesa de un futuro juntos...

QUISIERA SER como la roca, y preservar por siempre los buenos recuerdos, incluso los verdaderos. Y guardar las voces de los muertos...

QUISIERA SER como el hielo, y conservar la pasión y las promesas, los "te quiero" susurrados al oído y las caricias adormiladas... Y fundirlos cuando faltara ternura...

QUISIERA SER tantas cosas... Agua, fuego, viento, roca, hielo, tierra, hielo... Pero más que nada, quisiera ser de nuevo la mitad de un micromundo, del club más selecto, y compartirlo con Ella...

jueves, 22 de diciembre de 2011

NAUFRAGIO

He naufragado en la vida real al volver de una tormenta de besos en los mundos de tinta...

Durante un rato he desconectado del trabajo, del cansancio, del dolor de pies y de gemelos, la jaqueca, el uniforme marrón relleno de ser humano, la realidad y la soledad...

Y me he sentido bien, mientras lanzaba las redes en los océanos color gris petróleo y verde magenta que anidan en mi interior...

Y he pescado las palabras letra a letra, con desesperante lentitud...

Y luego las he ensamblado sobre la cubierta batida por las olas, como notas en el móvil para plasmarlas esta noche o cuando pueda en el blog...

Y mientras lo hacía me he sentido casi bien, casi entero y casi feliz...

Y al naufragar en la marrón realidad... he tenido ganas de llorar...

TORMENTA DE BESOS




“Varón, blanco, divorciado, busca…” Es curiosa la respuesta de los amigos cuando anuncias tu inminente o consumado divorcio, y la manera en la que varía en función del grado de confianza establecido y del periodo de amistad previo. En esencia, va desde el “¿Ya tienes piso? Porque ella se habrá quedado con la casa…” hasta el “¿Y quién se queda con los niños?”, pasando por preguntas intermedias sobre los motivos de la ruptura, los intentos de reconciliación…


En nuestro caso, me quedo el piso (lo heredé al morir mi padre) y teníamos separación de bienes, lo que ahorra muchos problemas… En cuanto a los hijos, solamente el gato, y me lo quedo yo por razones de espacio tras una ardua negociación… Y el amor falleció por consunción y falta de riego, tras dos años de lenta agonía y varias sesiones de terapia matrimonial que no dieron frutos.



No hubo grandes traumas ni luchas o peleas previas, rompimos incluso por el face, reparto de los bienes y el menaje se zanjó con un “llévate todo lo tuyo y respeta lo mío (libros, películas, discos compactos y vinilos”, incluyendo vajillas, cubertería, juegos de cama y mesa y el espantoso àlbum de la boda… ¡Con la de àlbums de bodas que he preparado para los amigos, y tener que conformarme con semejante espanto! Ocho años de matrimonio y los recuerdos de quince años juntos llenaron apenas dos furgonetas y un mini piso…



No hubo llantos ni besos de despedida (me hizo la cobra la última vez que nos vimos), me quité la alianza al poco de romper, y nuestras familias se siguen hablando de vez en cuando… Todos los trámites los estamos haciendo a través de un bufete de abogados (pagado por mí), para no tener casi ni que vernos, y las cartas están sobre la mesa… “Rien ne va plus, le jeu est fait” (“No hay más apuestas, el juego está hecho »), anuncia el croupier, y la banca siempre gana…



Pero hay demasiadas cosas que nunca te dicen o imaginas al plantearte el divorcio, la primera y más importante es para mí la soledad… Es muy duro cambiar de persona, el “nosotros” por el “yo”…



Los dos hemos salido perdiendo en este aspecto relacional, pero mi “ex” es mucho más sociable que yo, y por su profesión (es auxiliar de clínica en un hospital) tiene muchas más ocasiones de conocer gente nueva cada día, y de establecer amistad con sus compañeras. Yo veo decenas de personas cada día, pero no hablo ni interactúo en ellas (los armarios con patas ni piensan ni hablan ni padecen) (véase “Desde mi invisible silencio”) ni tengo por mi jornada y mis costumbre demasiadas oportunidades de conocer mujeres interesantes o mujeres a secas… No me quedará más remedio que tirar de los amigos para los primeros contactos…



Por eso, la casa se me cae encima, demasiado grande de repente, con algo parecido al “síndrome del nido vacío” de algunos padres al irse los hijos del domicilio familiar, en una fecha cada vez más difícil de establecer por culpa de la “generación ni-ni”, los contratos basura, los “mini Jobs” y la precariedad laboral, entre otras cosas… pero esa es otra historia.



El pobre gato, nuestro primogénito (y unigénito, al menos de momento) al menos ya no llora por los rincones como una Magdalena felina a la hora en la que mi “ex” solía llegar a casa… Tampoco entiende demasiado que ella ya no le quiere, o al menos que no quiere venir a verle más, que no volverá, y que solo me tiene a mí y a mi pequeña familia cuando vienen a vernos…



Pero yo he perdido un hermoso pueblo blanco extremeño, y una gran familia, la de mi “ex”. Siendo hijo de la ciudad, siempre me ha gustado el campo, los atardeceres en medio de la nada, las barbacoas en el patio de la casa o en los cortijos de los amigos, o algo tan simple como conducir hacia el otro extremo de la noche (casi quinientos kilómetros) alejándome de Madrid, con la certeza de encontrar al final del viaje un cálido abrazo y una cama acogedora tras muchas horas al volante. Ahora no tengo ni pueblo, ni casa, ni familia política (un beso a mi prima Marta), ni amigos postizos, ni coche, por lo que estimo que mi pérdida es mucho mayor que la de mi “ex”.

Ella solo ha perdido a mi pequeña familia, al gato, algunos amigos, y varios contactos en el “carapocha” (o “Facebook”)…



Pero lo que más añoro son sus besos, que no en vano de sus labios aprendí a besar: piquitos, con lengua, en la mejilla, compartiendo un caramelo o un chicle de boca en boca o un hielo, calientes y con regusto a café con leche o a chocolate a la taza en la cocina, furtivos tras una cortina en casa de sus primos al poco tiempo de hacernos novios (gracias, ex – primos), en el cuello, en el lóbulo de la oreja con mordisquito incluido, abriendo los ojos al amanecer solo para buscar al otro y besarle antes de volverse a dormir abrazados, robados al sueño, y tan apasionados como para quedarnos solos en un “pub” a altas horas de la madrugada, mientras el pobre camarero, de vuelta de todo, esperaba pacientemente que respirásemos para podernos cobrar y cerrar el local…



Besos, centenares de besos, con los ojos cerrados o entornados, nunca abiertos, públicos o privados, que ahora revolotean de nuevo a mi alrededor con el triste sabor de las cosas perdidas, los recuerdos pasados y los momentos que se fueron para no volver…



Si lo expresase con un anuncio por palabras de los de toda la vida o por la red, pondría “varón, blanco, divorciado y con labios huérfanos busca mujer entre treinta y cuarenta años, para aprender de nuevo a besar…” Porque los besos de verdad ni se compran ni se venden o alquilan, solamente se regalan como moneda de cambio en la balanza del amor… Por muy cursi que suene, es así como lo siento…



Cuando mi corazón se cure un poco más, eso es lo que deseo encontrar, una mujer con quien perderme en una tormenta de besos… Y olvidarnos de todo lo demás…

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ESQUÍ DE FONDO

Amarte es sencillo, me basta con tu recuerdo...

Dos años, tres meses y seis días de condena, sin tu sonrisa, sin tu presencia, sin tu risa, sin tí... aquellos lejanos momentos, minutos apenas en verdad, cuando lo mejor de todo el día era llegar al trabajo, levantabas la cabeza, y tras una cascada de cabello rubio dorado, vislumbraba tus ojos, grandes, profundos, azul verdoso, o verde azulado, soñadores, inmensos... Me mirabas, y por esos primeros segundos, intuía cómo sería la tarde: cuando en ellos imperaba la alegría, la fuerza inundaba mis venas; si estabas soñadora, la melancolía me acompañaba un rato; si transmitían cansancio, me arrastraba por las horas muertas; si la ternura los iluminaba, me acompañaban los celos; cuando apareció la profunda tristeza, quise matar por tí; en varias ocasiones, en ellos ví la ira, y temblaron mis huesos...

Fue la típica historia de amor sin amor, de pasión sin contacto: yo era el vigilante, tú la recepcionista, de una cadena de televisión, siempre juntos, de lunes a viernes, pero solamente durante media hora, y después, cuanto te marchabas con una última sonrisa, quedaban ante mí mil ciento setenta segundos, para recordarte...

Según me acercaba a tí, mis ojos seguían paseando por tu cuerpo: resbalando por la tersura de tu frente como sobre nieve recién caída, sorteaban tus cejas perfiladas, y acariciando suavemente tus mejillas, tomaban carrerilla, para propulsarme desde tu hermosa naricita, y aterrizar en tus hermosos, turgentes labios, casi nunca pintados... ¡Cuantas veces tuve ganas de besarlos, de rozarlos, de adorarlos, y no me refiero solamente a la última vez que nos vimos! ¡Cuantas veces imaginé su sabor, tu sabor, tu aliento afrutado!

Mis ojos seguían bajando, deslizandose por tu largo y fino cuello, resbalo por tus clavículas, y me proyecto hacia tus hombros, desde allí, ante mí se abren tres caminos, cada uno con sus peligros: si recorro la curva de tus brazos, fuertes, firmes, suaves y tersos, llego a tus muñecas, y entrelazo la mirada con tus dedos, acariciandolos...

El segundo camino me lleva al valle entre tus pequeños senos, en la espléndida madurez de tus veintipocos años, intento imaginar lo que se siente al recorrerlos, no con la mirada, sino con un lánguido dedo, piel contra piel, o con los labios...

El tercer camino me conduce hacia tu espalda,  me lanzo desde tus clavículas, y aterrizo en tus omoplatos, voy haciendo eslalom entre las vértebras de tu columna, mientras sigo bajando, y pienso en chocolate templado...

Dando un salto de fé, aterrizo en tu ombligo, y me refugio un poquito, protegido por el recuerdo de la entrada en la vida, descanso...

Resbalo hacia tus caderas, una vez más, dudo entre dos caminos, y tomando carrerilla, trazo arabescos sobre tus firmes nalgas, rodeo tu cintura, para continuar después el descenso por tus piernas de gacela, fuertes, prácticas, entrenadas, listas para responder a la primera orden... ¿De quién huyes cuando corres, hacia dónde te dirijes, qué buscas?

Termino el paseo entre los dedos de tus pies, tan pequeños, y remonto el vuelo, directo a tus labios, para robarte un beso...

Pronto hará dos años, tres meses y siete días que te fuiste, que se terminó el sueño... Solamente me quedan algunos recuerdos fugaces, que matará el tiempo, un par de fotos que se han marchitado, de tanto buscar en ellas la sonrisa de tus ojos hechiceros, el fantasma de tu risa, y el aroma a Nenuco en tu cuello...

No hay amor más hermoso, más dulce, más apetecible, que aquél que nunca se ha vivido, que jamás se ha realizado, porque entonces no ha sido mancillado por la realidad... y se convierte en el reflejo de un sueño otoñal, en un recuerdo que te persigue entre la vigilia y el sueño...

Ama, enamórate una y mil veces, sueña, vive, arriesgate... que nunca te puedan acusar, en el último momento, de no haber amado lo suficiente...