sábado, 31 de julio de 2010

CERRADO POR VACACIONES


Me parece muy raro poder colgar este cartelito en el blog, después de tanto tiempo escribiendo, de tantas historias, y quizás de demasiados proyectos...
Mi neurona está recalentada, y por eso voy a aprovechar estos días para desconectar de verdad, leer, dormir, bañarme, recargar pilas al borde del Mediterráneo, y quizás algunas cosas más, todas ellas lúdicas y relajantes, como hacer castillos en la arena y volar una cometa...
De todas formas, estaré (más o menos) en estas coordenadas: 38.58 N, 0.11 O.
Cordiales maullidos de vuestro hombre de tinta...

viernes, 30 de julio de 2010

LA SERPIENTE...



Vivo entre tus sueños, y cada noche, te visito, y te busco en el limbo... A través del azogue del espejo, voy reptando, cuando duermes, primero sobre cerámica y gres, luego cálida madera, alfombras...

Y al final, llego a los pies de tu cama, con baldaquino de madera de boj, y subo por las columnas torneadas, para verte desde arriba, espléndida...

Yaces sobre las sábanas de raso azúl,
tu bello, espigado y flexible cuerpo, siempre deseado, siempre desnudo, pues no soportas pijama ni camisón... Hoy, te ofreces por completo ante mí, con escasos retazos de tela en tu ingle, pero tus frescos pechos al descubierto... Cuando me he cansado de mirarte, desciendo, y me arrastro por la cama, y mi lengua sensible te saborea por completo, y finalmente, me hago un buruño en tu regazo... Y allí me dormiré esta noche, sintiendo el calor, los latidos de tu corazón, y tal vez un furtivo jadeo...
Mañana te despertarás de nuevo con la impresión de haber tenido un extraño sueño, de haber notado una presencia observándote en mitad de la noche, incluso el roce de un reptil en tu cama, entre tus sábanas... Pero dirás lo mismo de siempre, que es un sueño, una pesadilla... Que se repetirá, te lo aseguro, dentro de un par de días, como muy tarde la próxima luna llena...
Quien sabe... tal vez incluso vengas a contarme lo que te ha pasado, lo que te está pasando últimamente, las extrañas sensaciones en mitad del sueño, los sofocos, incluso los momentos en los que te excitas tantísimo (una lengua bífida puede ser extremadamente útil en ciertas ocasiones, para dar placer a una mujer hermosa...), sin motivo aparente...
Y entonces yo, tu mejor amigo, el más fiel, el más comprensivo, aquél que te hace sentirte protegida, en cuyos brazos siempre alcanzas consuelo, porque incluso parece que le da "corte" estrecharte un poco más fuerte de lo habitual... estaré allí para consolarte...
Aunque en pocos días, repito, volveré a pasar la noche contigo...
Nunca pensé que durante un viaje astral fuera posible disfurtar tanto del sexo... Ni que se pudiera cambiar de cuerpo... Y como serpiente, con todos los miles de terminaciones nerviosas, puedo sentirte hasta extremos que un hombre jamás podrá hacerlo... Aunque en ese campo, también quiero hacer cambios: ya me he hartado de no disfrutar del sexo contigo... y de que no me veas como hombre, sino como amigo...

Y SACIARÉ MI SED...



Te ríes como una chiquilla al sentir el azote, fresco e histérico, del agua, y por un momento, se diría que es ella quien se ríe... Hace tanto tiempo que no te veía tan feliz... Y me gusta verte así, tan hermosa, tan confiada, y con tantas ganas de apurar cada instante de vida...
Sé que no podrá durar mucho más tiempo, que de manera inevitable, la realidad terminará imponiéndose, con los fantasmas cotidianos y los monstruos desconocidos; con todos sus problemas y misterios...
Pero de momento, prefiero dejar que todo se lo lleve el agua (familia, amigos, problemas, trabajo, agobios, presiones, expectativas...) y seguir en medio de este río embravecido, gobernando la canoa lo mejor posible, y mirándote... Tienes el vestido tan empapado, que forma un buruño al comienzo de tus largas, larguísimas y hermosamente torneadas piernas... Cuando al final te canses y te pongas en pié, seguro que podré ver incluso tus relieves más secretos, con la blanca tela pegada a ti como una segunda piel... Y solo de pensarlo, me está entrando sed... Quiero beber toda el agua, recorriendo con mi ansiosa lengua todo tu cuerpo... Quiero saciar mi sed en ti... Y por eso, llevaré la barca de vuelta al muelle... y, después de amarrarla, te tomaré en mis brazos... Y te depositaré sobre la manta, en mitad del prado... y saciaré mi sed... lamiendo tu cuerpo... y escurriendo tu empapado vestido sobre tus pechos...

jueves, 29 de julio de 2010

ROMÁNTICOS ANÓNIMOS



Me gustan las historias de amor, no puedo evitarlo, soy un romántico empedernido... Me entran ganas de llorar cada vez que vuelvo a ver "Ghost", "Carta de una desconocida", "City of Angels", "Mas allá de los sueños", "¡Qué bello es vivir!"... Y, aunque algunas de ellas me las sé prácticamente de memoria, porque las veo casi todos los años, me sigo emocionando y, como diría una amiga de mi madre, "se me pone cutis de ave"... y, si estoy solo, casi siempre asoma alguna lágrima...


Sin embargo, a mi mujer, muchas de ellas la dejan indiferente... Prefiere sus pelis de terror, de esas que yo no aguanto, de fantasmas y cosas extrañas, de maldiciones, y con unas carátulas tan bien hechas, que me provocan una repulsión visceral solo con tocarlas... Siempre le digo que su parte de la estantería chorrea de sangre y de vísceras... aunque es precisamente lo mismo que ella argumenta sobre mi colección de películas bélicas, o mis documentales sobre la Segunda Guerra Mundial... Menos mal que entre los dos extremos, queda un amplio margen, para las películas de acción, intriga, de época, dibujos animados, animación... Y si no conseguimos ponernos de acuerdo para ir al cine juntos, siempre podemos recurrir al videoclub de la esquina...
Es curioso, en una época en la que todo vale en el cine, que se aprueba cualquier argumento a la hora de filmar una película, con multitud de subvenciones, se está tirando demasiado de las secuelas, las precuelas y las adaptaciones de películas extranjeras: si una historia funciona bien y genera beneficios, hay que explotar el filón hasta que se agote, alargando las tramas hasta lo más absurdo, y sin que importe poco o nada la calidad del producto, su verosimilitud...
Pero no es momento más adecuado para hablar de cine... prefiero hablar de sentimientos, que me parece algo más interesante... Vivimos demasiado rápido, demasiado pendientes del éxito o el fracaso laboral, de las manifestaciones físicas del triunfo monetario (coches, casas, mujeres operadísimas...), de conseguir más bienes en el menor tiempo posible... y al final, dejamos de lado lo que debería ser más importante: los sentimientos... No solo eso, sino que parece más vergonzoso admitir que te emocionas con cualquiera de las películas que he mencionado antes, que comentar que te pones "hasta el culo" de cubatas todos los fines de semana, y que la última vez que te fuistes "de farra con los colegas", terminaste potando en los zapatos de tu novia...
Decir que "eres un romántico empedernido" en mitad de una reunión social, puede generar el vacío a tu alrededor: de repente, las conversaciones cesan, o en todo caso, disminuye el volumen... Las chicas que te rodean, parece como si te mirasen con otros ojos, quizás incluso se interesen un poco más por ti... Y los chicos... bueno... parece que se apartan un poco de ti, como si hubieran visto al demonio, y muchas veces empiezan a poner en tela de jucio tus preferencias sexuales... Tal vez sean precisamente los gays y las lesbianas quienes mejor aceptan tu revelación, porque de todas formas casi siempre han sufrido un momento similar en algún momento de su vida... Son demasiados los "machos españoles" que andan sueltos por el mundo, presumiendo de su "fortaleza", y hablando de "cosas de tíos", que sin embargo llegan a emocionarse por la música del anuncio de un coche, o cuando sale en pantalla una mujer abrazando a su hijo, o en los momentos más inesperados (por ejemplo, con el final de "Doce del Patíbulo", la peli romántica por excelencia para muchos hombres)...
Como esto siga así, como se siga enseñando en las escuelas que el romanticismo es algo malo, que no podemos sentir, pues es contraproducente con las necesidades y las exigencias del mercado laboral, termiranemos llegando a la estigmatización de los sentimientos... Igual que en la Edad Media desfilaban por las calles de toda España largas listas de presos, ataviados con la túnica del penitente o del hereje; o cuando los nazis obligaban a los judíos a lucir sus estrellas amarillas ( y de otros colores para los homosexuales, los presos políticos, los agitadores...) como marca indeleble de aquello que los diferenciaba de la sociedad; igual dentro de algún tiempo se inventa un símbolo para indicar que es mejor no acercarse a una persona, porque se atreve a sentir... por ejemplo, un pin con una rosa lacada en rojo... o un clavel blanco en la solapa...
Del mismo modo en que funcionan en casi todo el mundo las reuniones de Alcohólicos Anónimos, tal vez terminarán celebrándose, de manera completamente clandestina (por ejemplo, en los sótanos de algunas iglesias, en bibliotecas públicas fuera de horario, o en determinadas zonas de los grandes parques) las reuniones de Románticos Anónimos... Como es lógico, se empezaría el encuentro viendo un pequeño fragmento de alguna película romántica; o bien escuchando alguna canción prohibida (como "La Vie en Rose", "Te quiero", "Al partir", "Al alba", "My way"...); incluso leyendo algún fragmento de una obra de teatro, una rima de Bécquer; para después, comentar el efecto que produce en los asistentes, casi todos ellos hombres, pues de todas formas, al ser "el sexo fuerte", tienen más problemas para manifestar sus sentimientos... Los recién llegados se levantarán de sus sillas, para presentarse con una pequeña frase: "Me llamo X, y soy un romántico empedernido...", que encontrará su eco en frases muy conocidas: "Te queremos, X"... "No estás solo, X"... Y cuando regresen a la grisura de sus trabajos y de sus vidas, aquél rato que han pasado, quizás no exactamente con amigos, pero desde luego con personas afines, se convertirá en lo mejor de la semana...
Creo que no hace falta llegar a determinados extremos... Pues la vida es de por sí demasiado triste para andar negando que tenemos sentimientos... Y sin cosas tan "sencillas" como el amor, la pasión, la estima, el afecto, la emoción... Si nos negamos a nosotros mismos la posibilidad de ser libres, de expresar el cariño que sentimos hacia otra persona... Si aceptamos el sacrificio de todas aquellas cosas que, en el fondo, nos hacen más humanos... Igual nos encontramos con que la vida, tal y como la conocemos, no merece la pena ser vivida...
¡Alzad vuestras voces con poemas de Neruda! ¡Cantad en la ducha temas de Nino Bravo! ¡Tallad corazones en la corteza de los árboles! ¡Dibujadlos en las paredes! ¡Regalad flores y bombones sin motivo! ¡Besad a vuestra pareja en la calle! ¡Románticos Anónimos del mundo... que se oiga en todas partes vuestro rugido!

sábado, 24 de julio de 2010

NADA QUE PERDER


No recuerdo demasiado bien cuando me di cuenta, por primera vez, del extraño sentimiento que estaba naciendo en mi pecho... La respiración se me acelera cuando pienso en ti, y casi juraría que mi corazón late con más fuerza si estás a mi lado... Pero lo que más me sorprende es el cambio, gradual, que se ha ido produciendo en mí, durante los últimos meses...


Es cierto, somos amigos desde hace décadas, hemos pasado juntos por multitud de pequeñas pruebas: amores confusos que sin embargo nunca nos han unido como pareja, decepciones y tristezas, desengaños y alegrías... Tantas cosas, y sin embargo... sin embargo, siempre han existido unos límites muy claros entre el "quiero" y el "puedo"... entre el "deseo" y la "realidad"... Pero creo que ha llegado el momento de romper las barreras, tender los puentes que me pueden acercar a ti...


Por eso te he llamado por teléfono, y te he propuesto que hiciéramos una sesión de fotos, justamente aquél domingo en que España se lo juega todo en las finales del mundial... Tú, como futbolero empedernido, es evidente que podrías haberme dicho que no... aquella ha sido, en cierto modo, la primera prueba de tu interés por mí...


Estoy nerviosa... Aunque he tenido algunas experiencias sexuales extremadamente placenteras durante estos años, va a ser la primera vez que me desnudo delante de ti... Eres un fotógrafo de reconocido prestigio, y durante todos los años que te has dedicado a la profesión, estoy segura de que habrás conocido a muchísimas mujeres más hermosas que yo... pero algo me dice que me estabas esperando...


Es una sensación muy extraña, sabes... El ser plenamente consciente de que esta tarde, con casi total seguridad, se va a cumplir uno de tus más inconfesables deseos: el verme desnuda delante de ti... Antes de acudir a la cita, me he pasado casi toda la mañana con los últimos retoques: mascarillas exfoliantes, crema hidratante perfumada por todo el cuerpo, un toque de anti-ojeras, darle un repaso a mis ingles, completamente depiladas, elegir un minúsculo tanga del mismo color que mi piel bronceada... Incluso he cogido el mismo albornoz con el que, hace muchos años, me sorprendiste al salir de la ducha en casa de Amparo, aquella tarde que habíamos quedado los tres antes de estudiar...


Estoy bastante segura de mí misma, Pablo, sé que el paso del tiempo me ha tratado bien, y recuerdo tus fugaces miradas cuando coincidimos en el spa hace un par de meses... No podías quitarme los ojos de encima, lo sé... Aunque también es cierto que yo me encontraba en la misma situación... Ese flequillo rebelde que caía sobre tu cara, tapándote parte del ojo izquierdo... Tu cuerpo, fuerte pero sin resultar agresivo... Los abdominales bien definidos... Y me sorprendió mucho comprobar que te depilabas las piernas... nunca lo habría imaginado de ti...


Como tampoco supuse que me costaría tanto salir de detrás del biombo, vestida exclusivamente con el albornoz... y el minúsculo tanga... Y sin embargo, el té de jazmín que compartimos al llegar a tu estudio, la música, suave (creo que era "Café del Mar"), y sobre todo tu voz, suave y profunda a la vez, consiguieron que me relajase... Como recuerdo tu fascinación por Marilyn Monroe, he practicado algunas veces (vale, más de veinte) frente al espejo la forma más adecuada de dejarlo caer a mis pies, sacando el máximo partido de mis hermosos pechos (quizás un poco pequeños para mi gusto, pero creo que una 95B tampoco está mal), y dejando que resbalase perezoso por mis piernas, terminando hecho un rebujo a mis pies...


Tu voz, y sobre todo tu manera de mirarme, han conseguido que me sintiera cómoda contigo, y por eso, durante casi dos horas, hemos formado parte de un extraño círculo de confianza... porque de todas formas, yo no tenía nada que perder... ni nada que esconder... Aunque me he decidido a tomar la iniciativa casi al final del circuito que, amorosamente, habías preparado para mí: al subir al taburete, porque me ofrecía la ocasión perfecta para jugar mis cartas de manera sincera...


Es cierto, mi intención al concertar la cita era, por encima de todo, el demostrarte mi amor por ti, conseguir que se derribase por fin la última barrera... aunque durante nuestras lecciones de tango de los jueves, creo que has llegado a conocer muy bien mi cuerpo... Por eso, cuando has terminado la que, sin tú saberlo, sería la última foto de la sesión, te he dicho, con la voz un poco ronca... "Si quieres, puedes besarme..."


Tu reacción ha sido más o menos la que yo esperaba... Y no deja de tener un poco de gracia la manera en que te has tratado de sumir de nuevo en la rutina, haciéndome fotos incluso cuando, al bajar del taburete, he desatado los cordones del minúsculo tanga, ofreciéndome por completo a las caricias de tu cámara... Incluso he pensado, por unos momentos, que quizás me había equivocado, que la mirada de deseo del spa y de las clases de tango era un error, una fatal metedura de pata por mi parte... Y el espacio parecía dilatarse mientras me iba acercando a ti...


Pero luego, cuando te he besado, cerrándolos ojos, decidida a por lo menos obtener aquél trofeo antes de dar media vuelta... Tus labios se han abierto como una flor con el amanecer, y tu cuerpo ha respondido a los deseos del mío, al abrazarte... Hemos terminado abrazándonos en la gran cama redonda, con sábanas de lino, que utilizas para algunas de tus fotos... Y en el preciso momento en que La Roja se proclamaba campeona del mundo, nuestros gemidos se han alzado al cielo...


viernes, 23 de julio de 2010

NADA QUE ESCONDER...

"Estoy segura de que puedes hacerme un book de fotos hermosas...", me dices, una tarde de viernes... "Nos podemos poner a trabajar juntos, yo con mi cuerpo, y tú, con tu mirada, con tu cámara que acaricia mi piel..." ¿Y cómo iba yo a negarme? Daba igual que yo tuviera planes para ese domingo, cuando España se jugaba el ser campeones del Mundo de fútbol, ni que hubiera quedado con los amigos para ver el partido en casa de Isidro, con su enorme televisión de plasma... Estabas tan segura de ti misma, de la fortaleza magnética de tu presencia, que ni siquiera me lo preguntaste...
Y aquí estoy, a las cinco de la tarde de un domingo de julio, con todo el estudio preparado, ajustando luces, espejos, focos, cámaras, aunque trabajo con soporte digital casi siempre, me gusta conservar negativos, y por eso el "back-up" lo hago con mi vieja Yashica Minister D... Todo está listo, y solo me faltas tú, como decían los Hombres G...
Estoy nervioso, lo reconozco, porque en el fondo, llevo años preparando esta sesión contigo... Estudiando el lenguaje secreto del cuerpo, de la luz y de la sombra, empapándome de Man Ray y de Salgado, mis dos ídolos, junto a Robert Cappa... He perdido la cuenta de los desnudos que he fotografiado, de las mujeres que han ido desvelando, poco a poco, sus secretos delante de mis ojos... "Los desnudos más elegantes y sugerentes del año", ese fue el premio que me entregaron el año pasado los representantes de la asociación de fotógrafos iberoamericanos...
Sigo pensando que el único truco es distinguir los límites del erotismo: resulta más hermoso insinuar que mostrar directamente, por eso, y sin importar aquellas partes del cuerpo que queden al descubierto entre foto y foto, deseo mantener un aire casi asexuado con todas mis modelos... Es cierto, tengo mis preferencias: me gustan las mujeres menudas, de largo pelo negro azabache, labios turgentes, pechos firmes, cintura proporcionada, nalgas firmes, piernas largas... Por lo que en cierta manera, a través de todas aquellas mujeres, he aprendido a sacar el máximo partido de tu belleza... Tal vez por eso estoy esperando con tanta ilusión que vengas esta tarde a mi estudio... Y al mismo tiempo, una secreta inquietud me perturba...
Ya lo tengo todo preparado... Desde el biombo de lino para que te cambies, hasta los percheros para que cuelgues tu ropa... También está listo el "atrezzo": el sillón de orejas, la cama de uno cincuenta, los taburetes, las sillas, la chimenea encendida... medio estudio dedicado exclusivamente a crear un entorno cálido... para amparar precisamente el secreto de la desnudez...
Sí, en efecto, soy un fotógrafo de desnudos femeninos, y aunque me lo han propuesto, jamás he aceptado fotografiar a un hombre... En todos estos años, decenas de mujeres, unas veces solas, otras con algún ayudante que ha permanecido en la salita, tomando un café, han ido desvelando suavemente sus secretos... Erotismo naïf, llámalo como tú quieras...
Pero de todas formas, hoy, cuando has llamado a mi puerta, puntual como los trenes italianos, con ese ligero vestido de verano, el pelo suelto sobre los hombros, casi sin maquillaje, con tus sandalias de cuero anudadas al tobillo, una pequeña bolsa de lona al hombro y tus profundos y sonrientes ojos negros... cuando te has acercado para besarme, y has rozado mis labios... y me has acariciado el cuello, preguntándome, en todo burlón, si estaba listo... mientras seguías tu camino... me he quedado sin palabras...
¡Por los dioses del Olimpo, que nunca he visto una mujer más hermosa! ¡Por Afrodita, que esta sesión es la más importante de mi vida! Y sin embargo, cuando has salido de detrás del biombo, con un albornoz de rizo blanco (que seguramente traías en la bolsa de lona), mi corazón se ha saltado un latido cuando has levantado muy lentamente la cabeza y, en el mejor estilo de Norma Jean Baker, me has lanzado un beso... Cuerpo de mujer tanto tiempo amada y deseada en silencio... Amiga distante que derriba las últimas barreras... Cortejo silencioso de la exposición del cuerpo... Diosa que se muestra en su gloriosa sencillez...
Si no fuera por la cámara, porque no me atrevo a mirarte directamente a los ojos mientras te voy impartiendo instrucciones precisas, y tú respondes con languidez... Si no fuera porque me repito constantemente "eres un profesional, eres un profesional..." igual terminaba cayendo en tus redes... En cierto modo, Carmen, eres precisamente como siempre te imaginé, desde tu largo cuello de garza (que me muero por besar), hasta la pequeña herida (artroscopia, me dices) en la rodilla derecha... y curiosamente, lo que más me fascina son tus manos (no son tan grandes como tú dices) y tus pies (con el dedo meñique izquierdo ligeramente doblado)...
Han pasado casi dos horas desde que empezamos la sesión, y hemos trabajado sin parar... Más de doscientas fotos digitales, y dos carretes en blanco y negro... Ahora, cuando prácticamente me conozco de memoria tu cuerpo, y si esto fuera posible, me tienes mucho más fascinado que hace diez años, cuando nos conocimos... Te has subido al taburete, sin mirarme apenas... ¿Será que te intimida mi presencia, después de tantas fotos? Tienes la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás y a la izquierda, en una postura ligeramente extraña pero de todas formas fascinante... Y justo cuando acabo de hacerte la que tal vez sea la última foto, me dices, con esa voz ligeramente ronca que te caracteriza... "Si quieres, puedes besarme..."
Y yo me quedo sin palabras... Y te sigo haciendo fotos, me refugio en la cámara, aunque mi corazón late como un caballo desbocado... ¿Besarte, yo, que posiblemente mataría por ti? Y la cámara sigue recogiendo tus movimientos... Cómo te levantas, despacito, del taburete... Cómo te vas acercando a mí, con el primer paso, exhibiendo tu perfecta desnudez... Un momento capturado en el tiempo, cuando inclinas suavemente la cabeza a la izquierda, a un paso de mí... El primer plano de tu pecho izquierdo, con el pequeño lunar... Y de repente, estás a mi lado, me separas suavemente de la cámara y del trípode, y levantando con tu índice mi barbilla, me besas en los labios, y tu aliento, levemente perfumado por el regaliz, desciende por mi garganta...
Es cierto, tengo por norma el no acostarme jamás con mis modelos... En eso se basa precisamente mi éxito, en que soy capaz de actuar siempre con profesionalidad, de respetar la intimidad y crear un ambiente mágico... Pero contigo, Carmen, estoy más que dispuesto a hacer una excepción... Y aquella tarde de domingo, la terminamos, perezosos y sin ropa (al final, fuiste tú la que me desnudó, una experiencia que me gustaría repetir...), en la cama redonda con sábanas de lino... y mientras España entera celebra el gol de la prórroga, nosotros nos miramos, segundos antes de cerrar los ojos, y fundirnos en otro beso...

miércoles, 21 de julio de 2010

AQUELLA EXTRAÑA MAGIA



Acurrucarme a tu lado, y sentir que, en el fondo, nada más tiene importancia... Es uno de los pequeños momentos mágicos que vivimos de vez en cuando, si ni el trabajo ni otras "tonterías" nos quitan el tiempo necesario para que busques mi cuerpo en el sueño... Creo que podría acostumbrarme a esto, ¿sabes?

En vez de despertarme todos los días al filo de las seis de la mañana, y de un salto apagar los dos despertadores, mientras tú sigues durmiendo, y quien sabe si buscándome entre los sueños... En varias ocasiones, antes de levantarme, he colocado entre tus brazos mi almohada, y te has aferrado a ella, con fuerza, tal vez porque en ella encuentras mi olor...

Me gusta verte dormir, peque: de alguna extraña manera, pareces más hermosa, y más "tú" al mismo tiempo, como si en el sueño aflorase tu auténtico ser, aquella realidad que late entre dos mundos... Durante aquellos breves instantes, todo parece más sencillo; la vida, el trabajo, la convivencia, las concesiones, pierden importancia; y lo único que queda es aquél mágico "nosotros"...

Y entonces surge la gran pregunta... Si tan maravillosos son aquellos despertares con tus manos en mi cintura, y sintiendo tu suave respiración en la nuca... Si tan importantes son para mí aquellos momentos, cuando te miro, y recuerdo todo aquello por lo que hemos pasado juntos, cosas buenas y malas...

¿Por qué luego nos cuesta tanto recuperar aquella extraña magia, durante el resto del día?

¿Por qué saben distintos nuestros besos, cuando estamos despiertos?